B L O G de los Grupos de Estudio de "El Vuelo del Aguila"

IMPECABILIDAD e IMPORTANCIA PERSONAL - los pinches tiranos-

"Lo que verdaderamente necesitamos es sobriedad, y nadie puede dárnosla, ni ayudarnos a obtenerla, salvo nosotros mismos. Sin ella, el movimiento del punto de encaje es caótico, como son caóticos nuestros sueños ordinarios. ‘Así que, al fin y al cabo, el procedimiento para llegar al cuerpo del ensueño es la impecabilidad en nuestra vida diaria.’ " El Fuego Interno. Pág. 219.

" Supe sin duda alguna que don Juan tenía razón. Todo lo que se requiere es impecabilidad, eso es energía. Todo comienza con un solo acto que tiene que ser premeditado, preciso y continuo. Si este acto se lleva a cabo por un periodo de tiempo largo uno adquiere un sentido de intento inflexible que puede aplicarse a cualquier cosa. Si se logra ese intento inflexible el camino queda despejado. Una cosa llevará a otra hasta que el guerrero emplea todo su potencial." El Fuego Interno. Pág. 214

En la búsqueda de nuestro bienestar emocional, un factor esencial a tener en cuenta es el manejo correcto de la energía. Como seres humanos, contamos con una cantidad limitada de energía, que malgastamos al enojarnos, tomar lo que nos dicen a la tremenda, o no tener bien en claro qué es lo que efectivamente deseamos. Para mejor canalizar esta energía y recargar nuestras pilas diariamente, hay dos conceptos que nos ayudarán enormemente: la impecabilidad y la importancia personal.
Impecabilidad
Carlos Castaneda fue un antropólogo y que en sus 8 libros detalló conocimientos ancestrales de los chamanes del México antiguo. En su libro “El fuego interior”, explica que la impecabilidad es el uso correcto de la energía, y habla acerca de la ventaja de realizar inventarios estratégicos para decidir qué cambiar o mejorar para liberar la energía bloqueada y reencauzarla, o recuperar la que hemos perdido. De esta manera podremos dirigirla a la concreción de nuestros objetivos.
Para Castaneda, entonces, ser impecable implica erradicar las situaciones que consumen gran cantidad de nuestra energía, como por ejemplo, no tener un objetivo claro de qué queremos lograr, o permitir que la opinión o el juicio de otras personas nos influyan al punto de afectar nuestros patrones de comportamiento.
¿Cómo lograr ser impecable, sin que la energía se evapore en el camino? Una premisa básica que se aplica a cualquier fin que nos propongamos alcanzar es la importancia de tener una meta clara y definida. Tomemos como ejemplo la típica pregunta: “¿Qué anhelas en la vida?” Una respuesta bastante trillada es: “Quiero ser feliz”. Esta contestación parece muy linda, pero al analizarla con detenimiento, descubrimos que es demasiado vaga, general, indefinida. No incluye ninguna manera de cómo llegar a destino ni tampoco cómo nos daremos cuenta que nuestra búsqueda se ha transformado en una realidad.
Hay un dicho que reza: “Si no sabes adónde vas, es probable que no llegues allí”. Para visualizar la meta nítidamente, pasemos de un enunciado general a descripciones bien detalladas. Ante la expresión de deseos del párrafo anterior: “Quiero ser feliz”, cabe preguntar: “Quieres ser feliz, pues bien, ¿cómo es ser feliz?” “Ser feliz es hacer algo bien”. “Define algo y define bien”. Seguimos preguntando hasta llegar a afirmaciones concretas y específicas.
Además, es necesario tratar de imaginarse el arribo a la meta: “¿Cómo te verás al cumplir tu objetivo? ¿Qué frases de aliento o de felicitación te dirás? ¿Qué sensación en particular te embargará?” Detallar todas estas variables resulta fundamental para individualizar el momento preciso de llegada al fin tan esperado.
Importancia personal
El segundo concepto a tener en cuenta, relacionado con el de impecabilidad, es el de la importancia personal. Carlos Castaneda, en el libro mencionado, la señala como nuestro mayor enemigo, ya que acostumbramos tomar las actitudes de otras personas o lo que nos dicen en forma personal. Este mecanismo provoca que nos sintamos ofendidos por las cosas que quienes nos rodean hacen o dejan de hacer, dicen o dejan de decir. Como resultado, pasamos gran parte de nuestro tiempo enojados o disgustados con alguien.
La importancia personal suele provocar malos entendidos y situaciones incómodas que, nuevamente, atentan contra nuestro buen manejo de la energía, ya que la desperdiciamos en un esfuerzo denodado por tener razón para convencer al otro, en vez de, simplemente, escucharlo, tratar de comprender qué quiere decir con sus palabras, entablar una conexión, sopesar la respuesta que estamos recibiendo y apostar a una comunicación fluida, desde una posición más relajada.
La importancia personal es una de las actividades que más energía nos consume. Vale la pena incluirla en uno de los primeros puestos de nuestro inventario estratégico para ser impecables y así gozar del número incalculable de posibilidades nuevas que se abrirán ante nuestros ojos al disponer de una mayor cantidad de energía.
AL EGO CASTANEDA LO LLAMÓ: IMPORTANCIA PERSONAL

El chamanismo mesoamericano que practicaba don Juan Matus, recogido por Carlos Castaneda, es un sistema de prácticas que facilitan el acceso a una realidad aparte. Algunos de los elementos de esta vía del guerrero son: la figura del chamán o guía, las realidades ordinaria y aparte, el tonal y el nagual. El trabajo con el ego, los pinches tiranos, la importancia personal, la cháchara mental, el desapego. Los niveles de atención, la voluntad del guerrero, los no-haceres, la impecabilidad, el arte del acecho, la intención, el punto de encaje, el ensueño. Las emanaciones del Águila y los campos energéticos, etc.

Trabajar con los pinches tiranos es el refinamiento del arte del acecho.

Los pinches tiranos son aquellas personas que nos aguijonean en nuestra importancia personal (EGO). Es un torturador, alguien que le hace la vida imposible al guerrero, también tiene el poder de acabar con él. Cualquiera puede ser un pinche tirano para nosotros. Don Juan dice que el guerrero que se encuentra con un pinche tirano es afortunado, y si no lo encuentra, tiene que ir a buscarlo.

Cada uno tiene su particular pinche tirano, bien sea persona o situación adversa contraria a la propia voluntad, especialmente aquellas en las que el ego se siente afectado y amenazado. Situaciones de maltrato, ofensa, humillación, etc.

El pinche tirano nos hace de espejo de nuestra importancia personal, podemos ver todo aquello que nos hace daño, pero no queremos desapegarnos de ello. El pinche tirano nos hace de resonador de los elementos negativos de uno mismo. Proyectamos nuestros problemas sobre los pinches, los cuales reflejan nuestros propios conflictos.

El problema está en uno, y tiene que ver con la importancia personal, cuando ésta es muy grande y no tenemos estrategias para manejar las acciones del pinche tirano, sucumbimos ante él. Pero si nos enfrentamos a los pinches tiranos desde una posición de poder, entonces templaran nuestro espíritu de guerrero, y adquirimos la sobriedad y la serenidad necesarias para enfrentarnos con el mundo de lo desconocido.

Hacer un buen uso de un pinche tirano y no morir en el intento, asegura la eliminación de la importancia personal y prepara a los guerreros a la comprensión de que la impecabilidad es lo más importante en el camino del conocimiento. Por el contrario, si la persona sucumbe ante un pinche tirano, quedará derrotada, sucediendo que, o bien se agrupa y vuelve a la pelea con más tino, o abandona el camino del guerrero y se convierte en un pinche tirano.

El defecto fatal es tomar demasiado en serio los sentimientos propios, así como las acciones de los pinches tiranos. Los guerreros tienen una buena estrategia bien pensada y están libres de su importancia personal, comprenden que la realidad no es más que una interpretación personal que hacemos de la misma.

Don Juan comenta la siguiente experiencia con un pinche tirano. Apenas tenía veinte años de edad cuando consiguió un empleo como jornalero en un molino de azúcar. Había un capataz que durante varios años le hizo la vida totalmente imposible sometiéndole a trabajos forzados y a todo tipo de vejaciones. Un buen día intentó huir, pero el capataz lo alcanzó y le pegó un tiro en el pecho, dándole por muerto. Su benefactor lo encontró y le dijo: "ese capataz es un verdadero tesoro, es algo demasiado raro para ser desperdiciado. Algún día tienes que volver a esa casa". Y así fué. Volvió al cabo de tres años, pero con una buena estrategia utilizando los cuatro atributos del ser guerrero: control y disciplina, impecabilidad, refrenamiento y la habilidad para escoger el momento oportuno . Don Juan volvió al molino sin ser reconocido por el capataz. Gracias a su estrategia, no sintió ni pizca de orgullo cuando era pisoteado en su importancia personal, afinando su espíritu y teniendo un control en cada situación. Ejerció el arte del acecho y exploró el carácter y las debilidades del capataz, pues así conocía mejor a su enemigo. Don Juan se libró de su pinche tirano haciéndole sucumbir ante las propias pasiones de éste. Había pasado seis meses en el molino y durante ese tiempo ejerció los cuatro atributos del ser guerrero, logrando el triunfo. Nunca sintió compasión por sí mismo, ni lloró de impotencia.

Clasificación de los pinches tiranos:

- Los pinches tiranos tienen el poder de acabar con la vida de sus víctimas a capricho.
- Los pinches tiranitos hostigan e infringen injurias sin llegar a causar la muerte de sus víctimas.
- Los repinches tiranitos (o pinches tiranitos chiquititos), producen molestias y exasperación sin fin.

División de los pinches tiranitos, cuatro categorías:

- Los que atormentan con brutalidad y violencia.
- Los que atormentan creando aprensión.
- Los que oprimen generando tristeza.
- Los que atormentan haciendo enfurecer.

La importancia personal es el núcleo de todo lo que tiene valor en nosotros, siendo al mismo tiempo, el núcleo de toda nuestra podredumbre. Es el modo en que cada uno construye y maneja la realidad tratando de autoafirmarse y convencerse de que es real, cuando en realidad es una ilusión. La importancia personal es nuestro mayor enemigo, por culpa de ella consumimos gran parte de nuestras vidas sintiendo dolor por las ofensas de los demás. Es un terrible estorbo, por su culpa nos hacemos vulnerables.

Para erradicar la importancia personal de la vida de los guerreros hay que seguir las cinco estrategias para alcanzar la invulnerabilidad.

Cinco estrategias o atributos fundamentales del ser guerrero para erradicar la importancia personal: control y disciplina, impecabilidad, refrenamiento, la habilidad para escoger el momento oportuno y el intento. Estos cinco elementos pertenecen al mundo privado del guerrero. Los primeros cuatro elementos pertenecen al mundo de lo conocido. El quinto elemento, el intento se reserva para la última confrontación, porque pertenece al mundo de lo desconocido. El sexto elemento es el pinche tirano y pertenece al mundo exterior del guerrero.

El control y la disciplina se logra cuando las personas comunes dan el paso para convertirse en aprendices, esto supone un cambio de ideas con respecto a sí mismos y al mundo, es entonces cuando se convierten en guerreros. Este proceso les hace capaces del máximo de disciplina y control sobre sí mismos. Ejercer el control es afinar el espíritu cuando alguien nos pisotea.

La impecabilidad es el uso adecuado de la energía. Los guerreros hacen inventarios estratégicos para enfrentarse a sus enemigos y hacen listas de sus actividades y sus intereses. Después de esto deciden cuáles pueden cambiarse considerando un mínimo del consumo de la energía y un máximo rendimiento. El inventario estratégico sólo concierne a patrones de comportamiento que no son esenciales para nuestra supervivencia y, por consiguiente, hay que eliminar.

El refrenamiento y la habilidad para escoger el momento oportuno es esperar con paciencia, sin prisas y sin angustia el momento oportuno para "clavarle la espada" al pinche tirano. Gracias a estos atributos, los guerreros se convierten en hombres de conocimiento, aprenden a ver, haciéndose videntes.

by Elvira DAnza, (con la música de las esferas)

5 comentarios:

omar dijo...

hola mil gracias me has ayudado bastante ers grande y tus conocimientos los proclamare
omar urrutia martinez
torreon coahuila

Anónimo dijo...

Yo leí estos libros cuando tenia 18 años. Las enseñanzas de Don Juan caben bien dentro de cualquier paradigma de la psicología. Es divertido después de tanto tiempo continuar aplicando los conocimientos adquiridos. En mi trabajo estoy rodeado de pinches tiranías (IMSS).

Florecimiento Humano dijo...

Que lindo resumen, muchas gracias!

Anónimo dijo...

en el buscador de google te robaron este articulo se llama el web site mejora emocional .
impresionante don juan matus haya existido o no aunque se dice que su maestro es julian osorio
de un linaje de 25 generaciones. muy buen post

Anónimo dijo...

Durante casi 30 años convivi con un pinche tirano, de los brutales y agresivos, intento incluso acabar con mi vida, pero gracias a Dios no lo logro; han pasado casi 10 años ya, vivo en silecio y libertad del opresor,tratando y esforzándome cada dia por limpiar mi mente de los malos recuerdos. Me fortalece pensar que tengo un espíritu de guerrera, vivo en pausa, disfruto el dia a dia, ya llegara mi recompensa , eso espero. Gracias por encontrar este blog.

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